Me enfado con Dios

10 de enero de 7, martes

El funeral de los huesos viejos

Celebramos nuestro funeral de madrugada, como solíamos hacer cuando huíamos de los orcos, porque nunca atacaban entonces, siempre de noche. No me preguntes por qué. Si alguna vez lo hubieran hecho...

Bueno, me pierdo. Para hacer nuestro funeral fuimos al cementerio del pueblo. Suele ser mejor un sitio así porque puedes aprovechar algún nicho abierto. Pero este cementerio era raro, como de los extranjeros, sin nichos, solo tumbas en el suelo, así que tuvimos que cavar nuestro propio hoyo. Cavamos uno pequeño, porque solo teníamos que enterrar los huesos, de forma cuadrada, del tamaño de un fémur. Los colocamos unos sobre otros, directamente, sin bolsa, porque cuando los metes en una bolsa nos parece que estás tirando basura. Después hice una bendición con las manos y echamos tierra por encima. Al final colocamos piedras. Luego recé, mitad inventado, mitad sacado de la Biblia, para que todos entendieran (hasta yo mismo).

La oración

Dios, no vivimos nada, duramos un soplo
Somos una sombra que quiere vivir
 pero ya estamos cansados
¿Qué esperanza tenemos?
¿Por qué no nos has matado todavía?
¿Somos mejores que los muertos?
No debo hablar, por que no sé nada,
 pero lloro.
Es verdad que somos un soplo
Quizás tu amor será más fuerte
 después de las muertes
Quizás ya tengas también el alma
 de estos huesos.
Yo no sé por que vivimos
Pero me gusta ver un arcoiris.
Y pensar que lo malo se acabó.
Amén.

Y todos dijeron Amén.

Lo del arcoiris tiene un significado. A veces temo que Dios nos odia. Pero luego pienso que eso es una tontería. Es absurdo que Dios sea tan vulgar como un ladrón, un mentiroso o un orco. Si Dios me hablara sería más fácil, pero solo puedo pensar sobre él. Es como mi padre, nunca está en mis sueños.

Aprender

De todos soy el único que sabe leer y escribir bien; (si es que se puede llamar escribir bien a esto). Los demás o se han ido olvidando o nunca aprendieron del todo. La culpa, claro, es de todo el jaleo que hubo con lo de las muertes. Ya sabemos que necesitamos aprender cosas, no por las típicas charlas de padres y profesores y esas cosas de cultura. Ya sabes, esas ideas que quieres creer porque suenan bien, pero en realidad no sabes muy bien qué significan. Decían en mi escuela que te hacías mejor leyendo, pero no te explicaban muy bien. Nuestras razones son más sencillas: necesitamos sobrevivir y conocimientos prácticos sobre plantas, animales, enfermedades, calentarse, hacer electricidad y tantas miles de cosas más que agobia pensarlo. Lo de la cultura y las cosas bonitas, me temo, se las dejaremos a nuestros hijos; si es que llegan a nacer.

Por eso ya habíamos hablado muchas veces de tener una especie de escuela, solo que antes era imposible por lo de los orcos. Ahora que nos sentimos seguros nos hemos reunido, después del funeral, para tener nuestra primera clase. Asignaturas solo dos: leer, escribir y matemáticas. Lo demás lo aprenderá cada uno con los libros que pueda encontrar. Empezamos mañana. Hoy no, porque nos pasamos toda la hora de la clase discutiendo cómo iban a ser las clases. Yo seré el profesorpringado, ay, mi madre.