Misión gallina

14 de enero de 7, sábado

La máscara imaginaria

Tengo una máscara imaginaria. Con mi máscara invisible puesta soy el mayor y sé lo que hay que hacer. Y digo cosas sabias con palabras lentas y voz profunda. Pero tengo miedo a todas las cosas. No es justo que no haya nadie mayor que yo. No es justo, nada es justo.

Siguen empeñados e ir a por gallinas y como no quiero ser un dictador les he dado la razón. Y hasta me he puesto mi máscara de valor y les he dicho una tontería de presidente de Estados Unidos en una película, que, Con la ayuda de todos conseguiremos sobrevivir a estos días oscuros. Debieron haberme tapado mi bocaza, pero me aplaudieron de excitados que están.

Huevos. Todo esto por unos huevos que todavía no han puesto unas gallinas que estarán muertas. Y podemos morir o, lo que es igual de malo, matar.

Preparativos

Vamos a preparar el barco. Nos llevaremos comida, dos kayaks, ropa de repuesto, mantas, los sacos, mi fusil, la escopeta de Marcos, la carabina de Lucía, munición, las bengalas y la granada. También las bicis. Mañana, o pasado, si consigo alguna excusa partimos: Misión Gallina.

Iremos solo cuatro, Marcos, Lucía, Lasi y yo. Fede, Ana, Ratón y Kaylee se quedarán para seguir trabajando en el campo, el mar y todas esas cosas aburridas pero importantes. Al menos así sobrevivirán ellos. Esta noche me he ofrecido para hacer guardia. Sé que no dormiré de todas maneras. Temo por todos.

Pero eso será más tarde. Ahora los demás me esperan junto a la chimenea para jugar a Laberintos Tenebrosos. Soy un mago. Adiós.