Triste cuervo

19 de enero de 7, jueves

La mañana

No me acuerdo de esta mañana. Supongo que la pasamos descansando. Los pollitos llegaron bien y ahora disfrutan de su gallinero. No sé si echaran de menos a su mamá, pero han comido bien y eso es bueno. Hablando del gallinero, lo hemos hecho al lado del invernadero, en la misma casa en ruinas y con el mismo procedimiento, más añadiendo ramas de espinos, para evitar que se los coman.

Perdón, dije hemos, pero mentí, porque los que fuimos en el barco no hemos hecho nada.

La tarde

Dicen que a media tarde me quedé mirando al cielo, de pié y callado. Dicen que me hablaban y no les respondía y que Lasi se quedó a mi lado. Sé que es verdad, porque me ha pasado antes. La primera vez cuando murió papá. Con mamá, no, y la verdad que no se tiene que morir nadie para que me pase. Y, si te digo la verdad, no me da miedo que me pase esta locura. Es agradable, no hay pensamientos, no hay pena, pero estás vivo. Como lo está Lasi también, por eso ella no ve nada que haga nada raro.

Un haiku

Estoy pensando que, otros días, cuando no pase nada interesante, puedo escribir un haiku, un poema o algo así. Solo es una idea, no lo he decidido. Hoy, de tomas maneras, he escrito uno.

Azul de niebla
Vuela un triste cuervo
¿Será mi tristeza?