Triste ratón

20 de enero de 7, viernes

Lloran mis ojos

tierno y muerto
un ratón en la nieve
lloran las hojas

Sin poesía hubiera dicho que lloran mis ojos, que es lo que pasó de verdad. Como te puedes imaginar nevó anoche, lo que no es un desastre porque el invernadero aguantó bien, pero para más seguridad nos hemos llevado las plantas al refugio. Con los pollitos hemos hecho lo mismo y Kaylee dice que los debemos tener con nosotros siempre hasta que se hagan gallinas. Quizás tenga razón.

Todo va bien, entonces, ¿por qué me dió pena ese ratón? Lo más hipócrita de todo es que cuando lo encontré llevaba mi carabina de aire comprimido. Ya sabes, defendemos nuestras provisiones, la simiente y, además, tenemos algo de carne pequeña. Pero a ese chiquitín lo enterré. Había muerto de frío. No sé que me pasa, debe ser algo que solo recuerdo con el corazón.

Seguro que es un recuerdo que me da miedo. Perdóname, a veces quiero ser niebla...