Más frío

22 de enero de 7, domingo

Cueva de Lobos

Me gusta que Lasi se quede siempre a mi lado. Viene cuando la llamo con el pensamiento. Los perros tienen superpoderes de amor.

Hace un frío de cueva de lobos y nos hemos quedado la casa, con todo cerrado. Y no solo eso, nos hicimos un fuerte en el refugio con mantas, colchones y almohadas. Atamos cuerdas alrededor del sofá y echamos mantas por encima para hacer una tienda de nuestro refugio, cerrándolo todo menos el extremo que daba a la chimenea. Dentro de los sacos de dormir y con tres capas de ropa puesta no se pasa nada de frío. Hasta los pollitos estaban felices en su cajón. Lo malo fue cuando me tocó salir al pozo a por agua.

Todo es perfecto

El cielo negro de nubes, el aire lleno de viejas cenizas y la hierba pálida de frío daban miedo. No encontraba poesías. Y me acuerdo de que todos mis recuerdos son borrones escondidos tras la tormenta y me estremezco por dentro sin poder llorar. Entonces, cuando se me volvían pensamientos no de morir, sino de desaparecer y no ser nada —como si eso fuera posible— vino Lasi a salvarme. Ella viene y no me pide nada, solo se me acerca mucho y entonces solo importa lo de ahora, meter el cubo, izarlo lleno de agua y caminar. Después, cuando volvimos, nos metimos juntos en el saco, y ahí, junto al crujir de las llamas naranjas, todo es perfecto.

mis madres muertas
me cantan una nana
frutas de fuego