Un gran hallazgo

23 de enero de 7, lunes

Un gran hallazgo

Hoy estoy alegre. No sé por qué, a lo mejor es que dormí mucho anoche. La lluvia ha dispersado la nieve, pero seguimos muy perezosos, o pereezooosoooos, así alargando las vocales, ese tipo de pereza. Yo sí me salí —pero era casi mediodía—, y me fui a pasear. Solo me siguió Lasi, los demás no han hecho nada, se han quedado en los sacos, como serpientes, todo el día.

Llegué hasta el pueblo buscando mi felicidad. Me alegra ver las casas, aunque estén vacías, porque casi todas conservan los tejados y las puertas y me puedo imaginar la vida que se perdió. A veces me viene todo a la cabeza y estoy allí, o mejor, estoy entonces, hace tiempo, antes de las muertes. Sé que, en verdad, todo es fantasía, porque era muy pequeño, "entonces".

Me bajé de la bicicleta, entré en una casa y me puse a acariciar una televisión, a tocarla con la punta de los dedos quiero decir, como si pudiera hacer que volviera a la vida y viajar en el tiempo. Menos mal que Lasi no me juzga. Luego fui a la escuela, a por libros y pillé cuatro, el más útil va a ser todo un hallazgo. No sé que hacía en un colegio. Es de tener una granja, plantar, cosechar, criar animales y conservar comida, todo muy práctico. Va a venir bien porque la cosecha de papas del año pasado fue muy mala. Aunque quizás fuera culpa de los orcos.