Una estrella de barro en la cara

5 de enero de 7, jueves

En una sola habitación

Hoy hemos decidido que nos vamos a quedar aquí en Faro. Aquí están las mejores tierras de la isla y es bueno que las casas no se vean desde el mar. Así, será más difícil que los orcos nos vean si deciden navegar. Hemos hablado y vamos a usar el salón como refugio. Lo que significa que va a ser nuestro dormitorio - salón. Nosotros siempre hemos vivido así desde que nos conocimos, todos juntos en una habitación. Es más fácil de calentar en invierno, más fácil de defender y si hay peligro es más fácil saber dónde estamos todos y recoger las cosas más importantes.

Para preparar el refugio hemos retirado la televisión y el resto de los paratos inútiles. Después hemos puesto alfombras y encima todos los colchones. Encima cada uno pone su saco de dormir y, ahora que es invierno, su manta. En el refugio nunca cerramos con llave, ni atrancamos las puertas, por si hay que huir, pero siempre dejamos guardia. Ayer no lo hicimos porque nos sentimos seguros con lo que esto es una isla y no había nadie y todo eso. Pero la verdad es que fue una estúpidez. Las ventanas de las otras habitaciones sí las cerramos bien. Una la vamos a usar de despensa, la otra de almacén de herramientas y en el sótano vamos a tener la escuela y el taller.

El campo

Hoy empezamos preparando la tierra del campo. La mitad fueron a descargar el barco y los que nos quedamos hemos estado limpiando la tierra todo el día. Empezamos quitando basura que hay traído el viento y después, cuando nos trajeron las azadas, nos pusimos a desbrozar y arrancar malas hierbas. Hemos aprovechado para coger tierra para sembrar en cubos. Tenemos plástico y vamos a hacer un invernadero pequeño, para proteger las plantas mientras son pequeñas.

La paz

La lluvia y el viento son nuestros amigos. Es por esa sensación de estar en una isla de paz. Hasta hemos pensado que las armas son un parato inútil por primera vez. Ratón parece hijo de Kaylee siempre feliz, jugando y cantando al mismo tiempo que nos ayudaba. Lasi no está alerta y preocupada todo el rato y Lucía me cogió la mano y me dijo que tenía una estrella de barro en la cara .

Todo eso paso antes, ahora estamos en la habitación común, junto a la chimenea, donde Marcos está calentando las latas. Ana está ajustándose el abrigo y ya ha preparado el casco y el fusil para la primera guardia. Pronto dormiremos. Todo está en paz.