Un día de vikingos

7 de enero de 7, sábado

Lluvia y frío

Ha hecho un día de vikingos. ¿Sabes? Niebla abajo y cielo de gris peleón arriba. En medio lluvia fina, viento ululante y ese frío que se te hacen cuchillitos en las pierna. No es muy preocupante porque podemos meternos en nuestro refugio, nuestra casa y casi todo el trabajo de hoy podíamos hacerlo dentro. Ya por fin, las semillas ya están en sus macetas y éstas en el invernadero. Las dejaremos allí hasta que se hagan fuertes para transplatarlas fuera. Y haga menos frío.

La pesca

Pero a Marcos y a mí nos ha tocado ir de pesca. La idea original era ir al acantilado robar huevos a las gaviotas, pero con la lluvia y el frío no nos ha apetecido. En vez de eso hemos ido al muelle a ver qué hay para pescar. Encontramos muchas cañas de pesca deportiva, pero solo habían nasas y redes en el museo del centro cultural. Como dijo Lucía esto tenía que ser un lugar para turistas y vacaciones, no un pueblo de verdad. De todas formas las nasas del museo parecen bien hechas y las vamos a probar. El plan era pescar con las cañas y usar parte de los peces de cebo para las cañas.

La primera parte ha salido bien. Solo que nos quedamos tiritando, pero entre los dos sacamos una docena de peces más grandes que una mano. Los más chicos fueron a las nasas que hemos dejado donde nos pareció, dentro del muelle. Los más grandes ya están en nuestras barrigas. Hemos hecho sopa, toneladas de sopa de pescado fresco y fideos viejos.

Felicidad

Kaylee dice que es un día de felicidad, y todos les damos la razón. Lo mejor es la niebla; la niebla es nuestro escondite. Si siempre hubiera niebla viviríamos tranquilos. Aquí no hay perros salvajes, ni orcos que te quieran matar, robar ni nada peor. Todo lo malo tiene que venir de fuera y ahora mismo nada podría ver nuestra isla secreta.

Si pudiera soñar, soñaría que esta isla volaría al centro del océano o a un planeta-oceáno de fantasía o de ciencia-ficción donde solo estaríamos nosotros. Se me podrían ocurrir mejores sueños, pero eso me basta para mí, solo queremos que nadie nos haga daño.

Bueno, pero esta noche, igualmente, me toca coger el rifle para hacer la primera guardia. Lasi la hará conmigo, así tendré menos miedo de cada ruidito que traiga la niebla.