La época que mató a la humanidad

1 de enero de 7, domingo

Mi diario

Me llamo Miguel, tengo trece años y hoy comienzo mi diario. Han pasado siete años desde las muertes. Nosotros llamamos las muertes a la época que mató a la humanidad. Primero fueron las enfermedades; luego el hambre y las enfermedades y, al final, las guerras y las salvajadas. Nosotros hemos sobrevivido; podría haber más, pero no lo sabemos porque cuando huímos todavía se seguían matando .

Nuestro calendario

El calendario me lo he inventado yo. En realidad hoy podría ser navidad o el quince de enero o cualquier día en medio de esos dos, y en cuanto al año que hubiera antes de las muertes ya no le importa a nadie. El año primero es el año cuando empezaron las muertes y el año siete es el que digo que empezamos hoy. Por cierto, no pienses que lo elegí por capricho: es que hace nueve días decidimos que era la noche antes de Navidad y ayer celebramos el año nuevo.

No celebramos la navidad porque nos tuvimos que esconder de los orcos. Así llamamos a los asesinos.

Nosotros, los supervivientes

Ahora están todos dormidos, por la fiesta de ayer:

Lucía
que a lo mejor me gusta mucho.
Lasi
Que es nuestra pastora alemana, —o algo parecido. Nos encontramos hace dos años y teníamos tanto hambre y tanto frío que no sé por qué no intentamos comernos. Pero fue una magia que se me acercó, la abracé y nos quedamos dormidos esa noche tan felices que podríamos haber muerto juntos sin darnos cuenta.
Ratón
Es el pequeño y el último en unirse al grupo. Empezó siendo un goblin, luego nuestro prisionero no te queremos matar pero no podemos dejar que te chives, después nuestro amigo y ahora es uno de los nuestros. Está medio calvo, Lucía dice que de comer poco, y por eso va siempre con una gorra, hasta en el agua.
Kaylee
Que siempre está feliz. Tiene doce años, el pelo largo y lleno de bichos. (Es broma, porque siempre se lo está peinando. Le encanta arreglar paratos, en los bolsillos siempre tiene herramientas y cosas de esas que parecen cajitas negras pegadas a una base verde. Su sueño es reparar un coche, un ordenador y un avión y volverlos a hacer funcionar. Hasta ahora solo ha tenido suerte con las bicicletas.
Marcos
Tiene trece años, como yo, pero es más feliz, risueño y bromista y le gusta construir cosas. Si quieres que se haga algo solo tienes que decir, Marcos, ¿por qué no hacemos un palacio?, por ejemplo, y se pondrá a buscar los ladrillos. Lo digo en broma pero pasaría de verdad.
Ana
Que colecciona tantos relojes como le quepan en sus brazos. No sé por qué lo hace y ella tampoco. Si le preguntas dice que por que son bonitos. En fin, tiene once años, ¿qué esperas?
Fede
Que canta, pinta, cuenta chistes y esas cosas de perder el tiempo. Y tiene un bulto raro en el antebrazo derecho, desde que se le rompió cuando tenía nueve. Se le quedó como doblado y ahora es como si tuviera dos codos. Es un poco, raro..., hasta que te acostumbras.

Luego estoy yo, claro, que me llamo Miguel pero me llaman libro. En total somos ocho, y, sin contar Lasi, claro, somos niños, aunque todos tenemos más de once, excepto Ratón, que tiene ocho. Me parece que somos demasiado pocos, pero por lo menos nos llevamos bien. Eso creo.